23 de octubre

No hurtarás

"No hurtarás" ( ).

Generalmente, se asocia al robo con el dinero, pero este mandamiento abarca mucho más. Incluye todas las esferas del ser humano en las que se puede robar: las cosas materiales, la identidad, la niñez (es decir, privar a un niño de ser feliz en su infancia), la autoría intelectual y la libertad. Puedes agregar a la lista los ítems que gustes, pero el punto es el mismo.

A través de la historia, la humanidad ha llevado a cabo encarnizadas guerras motivadas por la ambición. En este tiempo en el que nos ha tocado vivir, todos han sido testigos de muchas guerras entre naciones por el control de los recursos naturales. Las naciones poderosas despojan a los pueblos más débiles de lo que les pertenece. Por todos lados, se levantan caudillos mesiánicos que prometen cosas imposibles de cumplir. Solo se enriquecen él y los suyos, y dejan al pueblo con más desesperanza y frustración.

¿Dónde está el problema? El hombre se ha olvidado del principio divino de no robar. Si la humanidad pusiera en práctica este principio, ¿te puedes imaginar el cambio tan drástico que tendría el mundo? No tendrías necesidad de cerrojos, alarmas, códigos de seguridad, y las cárceles seguramente estarían más vacías. Tristemente, esto no será posible mientras vivamos en este planeta. Hay que despertar del sueño: el ser humano está contaminado con el pecado de la ambición y del orgullo. Por más que quiera, no podrá cambiar, y la historia de la humanidad da suficiente evidencia de que el hombre es ladrón por naturaleza.

Solo existe un camino para que seas curado del egoísmo: Cristo, el Salvador del mundo. Él vino a pagar el rescate de tu libertad y vino a salvarte de la muerte que resultó de la desobediencia. Vino a rescatarte del gran ladrón de la felicidad de la raza humana. Cuando te miras de manera introspectiva, seguramente hay muchas cosas que no te gustan, pero Cristo las puede cambiar –incluyendo la tendencia a hurtar–, y puede ser el Autor de una nueva vida de honestidad. Solo él puede transformarte, porque todo es por su gracia.